Oración a la Virgen de Lourdes

Oración a la Virgen de Lourdes

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Oración a la Virgen de Lourdes

Virgen María, ¡cómo se experimenta tu entrañable compasión para con los más débiles, pequeños, enfermos y pobres!

Tú actúas de manera silenciosa en la vida de tantos que se sienten solos, desvalidos y sin esperanza.

Tú te haces encontradiza en el corazón de las personas, y las dejas sentir la brisa cariñosa de tu mirada atenta.

Ante ti se toca lo sobrenatural, lo que acontece más allá de nuestra posible actuación, estrategia, fuerza o previsión.

Tú eliges, como testigos de tu bondad, a los limpios de corazón, a los que humanamente podemos pensar que son menos aptos para percibir la verdad del misterio.

Quiero presentarte a tantos que me confían sus dificultades, sus problemas y su dolor, y me piden que te los presente en mi oración.

Descargo en ti su esperanza, la que me manifiestan por la certeza de que los encomiendo en mi oración.

A veces me preocupa ser receptor de tantas solicitudes. Tú conoces a cada uno de los que sienten alivio porque confían en que los presentaré ante ti en mi súplica.

Estoy seguro de que tú los conoces, sin que yo te nombre a cada uno de manera personal, pero no querría defraudar su esperanza.

Escucha mi súplica por ellos, por todos los que en razón de mi ministerio me muestran con más sinceridad sus circunstancias, que juzgan negativas.

Convierte su prueba en providencia, su dolor en ofrenda, su crisis en comprobación de tu ternura.

Hoy, esta noche en la que he visto a miles de personas soportando la intemperie para depositar ante ti tantas intenciones, me sumo al clamor humilde de todos, y tengo la certeza de que nada se pierde.

¡Cuántas realidades secretas, silenciadas, ocultas, que en voz bajan te van contando! Y tú escuchas a todos, por torpe que sea la expresión de la plegaria. Para ti no hay protocolos que impidan tu intervención maternal.

Virgen María, como cuando alzo sobre el altar las ofrendas para la celebración eucarística, te ofrezco las vidas de todos los que más necesitan consuelo y fuerza para sobrellevar el peso de la prueba.

Sé tú también secreta palabra que conforta y consuela, luz que bañe y transfigure las vidas más oscuras, y fortaleza a los más débiles.

Gracias por escuchar esta oración, a los pies de la gruta, donde tú trajiste un mensaje de consuelo a los más necesitados.

Autor: Ángel Moreno de Buenafuente

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