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Nuestro gran amor está en la cruz de Jesús

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Nuestro gran amor está en la cruz de Jesús

No te importe si te crucifican,

que en la vida hay fracaso y victoria,

debemos ser capaces de levantarnos,

de ponernos en camino,

porque la gloria está en el amor,

y en el amor está la gloria

contemplativa de la cruz, señal de vida.

 

I.- LA GLORIA ESTÁ EN EL AMOR

El amor va más allá del océano,

hasta los confines de la tierra.

Se convierte en mar y vierte luz.

Es fuego que nunca se venga.

Todo lo tolera y todo lo aguanta.

Es la poesía de los sentimientos,

el verso que sostiene la vida,

el poema que nutre la existencia.

 

Ama lo que quieras y a quien quieras,

pero ama a corazón abierto,

antes que la mano del mundo

detenga tus deseos de niño,

y paralice los suspiros del poeta,

que todo humano lleva dentro,

muy adentro, aguas adentro,

pues adentrarse en uno es vivir.

 

Por amor se habla y por amor se calla.

Por amor se muere y por amor se vive.

El amor lo conduce todo y todo lo da.

Donde rige el amor, sobran las normas.

Donde el amor es, sobran los credos.

Donde habita el amor, mora el olvido.

Saber olvidar es que puedo perdonar,

y en el perdón está el ejercicio de amar.

 

Siempre queda un perfume imborrable

donde hubo amor de verdad,

porque lo que con amor se hace,

él mismo lo disculpa y lo descarga de culpa.

Es fuerte el amor y tan bello el amar,

que todas las cumbres nos parecen valles,

y todos los valles, montes luminosos,

por donde perderse y poder hallarse.

 

II.- EN EL AMOR ESTÁ LA GLORIA

Sí el impulso del amor es el más níveo de los pulsos.
Sí todo corazón es poesía que se dona.
Sí el amor depende del amor que sembremos.
Sí el amor es la senda que sondea los labios seda de la paz.
Sí el amor nace de un beso en verso.

Ofrece el amor y sal a tomar el sol del pobre,
y la luna de los enamorados del mar,
y el mar de los poetas que sueñan ser poesía.

Del amor de cada uno nace la paz para todos,
y de cada cual la paz para sí, en los demás.
Todo lo vence y convence el amor:
en su aire el mundo es un donaire sin desaires
y el cielo un manso cielo en continuo celo,

ardor y entusiasmo que es la cruz gloriosa de Jesús.

Víctor Corcoba Herrero

corcoba@telefonica.net

14 de septiembre de 2019

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