“Mirarán al que traspasaron” – Desde la silenciosa y amorosa adoración

“Mirarán al que traspasaron” – Desde la silenciosa y amorosa adoración

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“Mirarán al que traspasaron” – Desde la silenciosa y amorosa adoración

El culto al Sagrado Corazón de Jesús, por decisión de Pío IX en 1856, está extendido a toda la Iglesia, es patrimonio de toda la Iglesia. Un siglo después, Pío XII escribió la encíclica “Haurietis aquuas”, que ahora ha sido retomada por Benedicto XVI, que ha escrito un hermoso mensaje con motivo de este 150 aniversario.

En él, Benedicto XVI presenta el Corazón traspasado del Redentor como manantial para alcanzar el verdadero conocimiento de Jesucristo y experimentar más a fondo su amor. El actual Papa une íntimamente el misterio del Sagrado Corazón con el misterio del amor de Dios, de modo que la devoción y culto al Corazón de Jesús es “el contenido de toda la verdadera espiritualidad y devoción cristiana”.

La sangre y el agua de nuestra salvación

 Benedicto XVI nos invita a una mirada contemplativa, en “silenciosa adoración” del costado traspasado de Cristo, “del que salen <sangre y agua>, nos ayuda a reconocer la multitud de dones de gracia de gracia que de ahí proceden y nos abre a todas las demás formas de devoción cristiana que están comprendidas en el culto al Corazón de Jesús”.

 Es más, añade Benedicto XVI, “los dones recibidos del costado abierto de Cristo, del que han salido <sangre y agua>, hacen que nuestra vida que se convierta también para los demás en manantial del que manan ríos de agua viva. La experiencia del amor surgida del culto de costado traspasado del Redentor nos tutela ante el riesgo de replegarnos en nosotros mismos y nos hace más disponibles a una vida para los demás”.

 Benedicto XVI, en su citado mensaje escrito en 2006 con motivo del 150 aniversario de la extensión a toda la Iglesia del culto al Sagrado Corazón de Jesús, concluía afirmando que “la contemplación del costado traspasado por la lanza, en la que resplandece la voluntad sin límites de salvación de parte de Dios, no puede ser considerada por tanto como una forma pasajera de culto o de devoción: la adoración del amor de Dios que ha encontrado en el símbolo del corazón traspasado su expresión histórico-devocional, sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios”.

 La devoción al Corazón de Jesús es camino de vida y de piedad cristiana. Y es que celebrar el Corazón Jesús es, pues, celebrar la redención. Es celebrar el amor y responder al amor amando.

 Jesús de las Heras Muela

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