El Año Cisneros concluye con la clausura de la exposición de Toledo

El Año Cisneros concluye con la clausura de la exposición de Toledo

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Del 8 de noviembre al 18 de febrero, la catedral toledana ha acogido, con gran éxito de visitas y de crítica, la exposición «Cisneros. Arquetipo de virtudes, espejo de prelados»

Jesús de las Heras Muela

La gran exposición de la catedral de Toledo sobre el cardenal Francisco Jiménez Cisneros (Torrelaguna, 1436-Roa de Duero 1517) con motivo del quinto centenario de su muerte ha sido clausurada, tras algo más de tres meses de muestra, el domingo 18 de febrero. La exposición, incluida la visita al conjunto de la catedral primada, ha recibido cerca de 200.000 visitas. «Hemos superado todas las previsiones, y mucho tiene que ver la visita de Su Majestad el Rey a los seis días de su inauguración, pues dio un gran impulso y publicidad a la exposición en toda España», declaró en la víspera de la clausura de la exposición el deán de la catedral, Juan Miguel Ferrer.

El deán expresó también su «gran alegría» ante la afluencia de visitantes porque «cuando uno hace un esfuerzo como el que ha sido esta exposición, su organización y su montaje, espera que la gente responda». Y añadió que se ha cumplido el objetivo, que era «rendir homenaje y hacer justicia» a la figura del cardenal Cisneros.

A su juicio, Cisneros es una de las personalidades «más grandes» del siglo XVI español y de la Iglesia: «Dicen que fue papable; otro gallo nos hubiera cantado, creo yo, si él hubiera llegado a Papa», subrayó. Y es que el purpurado fue el precedente de la llamada Reforma Católica o Contrarreforma, que tomó cuerpo en la Iglesia católica en la segunda mitad del siglo XVI, ya demasiado lejos y hasta tarde tras la irrupción de la reforma luterana.

Broche de actividades culturales conmemorativas

«Cisneros. Arquetipo de virtudes, espejo de prelados», título de la muestra, se inauguró en la catedral de Toledo el pasado 8 de noviembre, el mismo día en que murió Cisneros en el año 1517. Formada por 350 piezas, muchas de ellas inéditas hasta ahora, la exposición no ha podido prolongarse por la Semana Santa ya que en pocas fechas las cofradías y hermandades de Toledo necesitan el espacio en el templo para sus imágenes.

Con anterioridad a esta exposición, la catedral y el museo de Sigüenza expusieron, también con gran éxito, del 23 de mayo al 10 de diciembre, la exposición «Cisneros: de Gonzalo a Francisco». También en Alcalá de Henares, ciudad muy estrechamente relacionada con el personaje y donde quiso ser enterrado, ha habido exposiciones y otras muchas iniciativas

¿Quién fue Cisneros?

Estudiante en Salamanca, sacerdote secular en primera instancia, con iniciales servicios en Roma y después en Uceda, donde fue arcipreste, viviendo incluso la persecución del entonces arzobispo de Toledo Alonso de Carrillo, de nombre de pila Gonzalo, después,  durante siete canónigo capellán mayor de la catedral de Sigüenza y provisor de su obispado de la mano de su descubridor y protector, el cardenal Pedro González de Mendoza. Durante otros siete años fraile franciscano observante, confesor de la Reina Isabel I a partir de 1492, sucedió a Mendoza en la sede primada en 1495.

Reformador de la Orden Franciscana y de la vida y costumbres del clero, hombre práctico y de gobierno, amante y promotor de las bellas artes (el estilo artístico de transición entre el gótico y el plateresco se denominada «estilo cisneriano», como, por ejemplo, la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares, por él fundada en 1499, o la fachada de la capilla de la Anunciación o de la Inmaculada de la catedral de Sigüenza), ha sido definido por distintos historiadores como el mejor político de la historia de España.

No en vano fue regente de Castilla dos veces: 1506-1507 (tras la muerte de Felipe el Hermoso e impedida la reina Juana) y entre 1516-1511 (tras la muerte de Fernando el Católico y la asunción de la corona por parte de su nieto Carlos I).  Cardenal desde 1505, fue también inquisidor general.

Murió en Roa de Duero el 8 de noviembre de 1517. La 2 de TVE transmitió la misa del domingo 5 de noviembre desde el templo de esta localidad burgalesa. La diócesis de Alcalá de Henares, en cuya catedral está enterrado, conmemoró estos quinientos años con una misa de réquiem en su parroquia natal de Torrelaguna.

Uno de sus máximos afanes y logros culturales fue la edición, entre 1511 y 1517 Biblia Políglota Complutense (la Sagrada Escritura completa  en sus idiomas originales, hebreo, arameo, griego, junto a su traducción latina o vulgata).

1495-1517, veintidós años que cambiaron la historia de España

Ahora de la mano del canónigo responsable de Patrimonio Cultural de la catedral toletana Juan Pedro Sánchez Gamero, comisario de la exposición, recreamos retrospectivamente la muestra.

«El hilo conductor que se ha propuesto para la muestra es la trayectoria vital de Cisneros. Éste recorre el itinerario expositivo de manera fluida, sin marcar bloques independientes, sino, al contrario, presentando una lectura enlazada, con el fin último de dar una visión completa de la figura de Cisneros y su época».

«Para dar forma al proyecto –prosigue Sánchez Gamero- se ha establecido un esquema expositivo que está dividido en las siguientes once secciones:” La España de Cisneros y los Reyes Católicos”, “Obispos antecesores de Cisneros”, “El Gran Cardenal (biografía, imagen artística del Cardenal, objetos personales…)”, “Cisneros Pastor y Reformador”, “Cisneros y las minorías”, “Los albores de la evangelización de América”, “Cisneros Regente”, “El Gran Humanista”, “Empresas militares de Cisneros”, “Cisneros y la eucaristía. Arte y devoción” y “Carlos I” ».

            El canónigo explica también la razón del título de la exposición, «Cisneros: Arquetipo de Virtudes, Espejo de Prelados», con estas palabras: El título de la exposición es  ha sido tomado del libro Archetypo de virtudes, espejo de prelados, el venerable padre, y sieruo de Dios, F. Francisco Ximenez de Cisneros, obra biográfica escrita por Pedro de Aranda Quintanilla y Mendoza, en 1652-1653».

Y el comisario de la exposición recién clausurada muestra también dónde y cómo se ha visto en la exposición a Cisneros, arquetipo de virtudes y cómo espejo de prelados: «Cisneros se caracterizaba por su poderosa elocuencia, simple, incluso tosca, pero honda y profundamente humana, que le permitía arrastrar a las multitudes. Igualmente poseía dotes para el mando, no dudando en marchar siempre hacia su objetivo derribando obstáculos. Era un hombre duro, tenaz, infatigable. Fiel, leal, austero. Fue ecléctico y flexible con las corrientes artísticas de la época. Reformador, prelado, gobernante. Con una profunda inquietud interior. Y, por encima de todo, la austeridad y sencillez de su alma franciscana.

Todo esto se respira a lo largo de todo el recorrido expositivo, porque la muestra es lo que pretendía, mostrar la trayectoria vital de Cisneros, su persona, en todas sus facetas».

Una catedral cisneriana

La entera catedral de Toledo emana y evoca a Cisneros por sus cuatro costados. Con todo, hay un especialmente cisneriano: la capilla mozárabe, como ahora narra Sánchez Gamero: «Cisneros ordenó en 1502 unir el espacio de la capilla dedicada al Corpus Christi con la antigua sala capitular, para construir un espacio donde celebrar el rito hispano-mozárabe. La liturgia hispano mozárabe fue el legado vital y espiritual de la España visigoda que nació en el III Concilio Toledano del año 589, cuya práctica casi había desaparecido en la península por la invasión árabe. Cisneros quería mantener vivo el culto que aún practicaban en Toledo los mozárabes (cristianos en territorio islámico), por la riqueza litúrgica, teológica y cultural que suponía.

Es la recuperación histórica de algo más que una liturgia. Es la liturgia de Toledo, la de san Ildefonso, durante la época visigótica (siglo VII). Desde entonces hasta la actualidad, se celebran misas en ese antiguo rito, una tradición que se conserva en la catedral primada, en la capilla mozárabe. En esta capilla mozárabe, destacan los frescos de la Batalla de Orán, de la mano de Juan de Borgoña (siglo XVI), donde aparece representado el propio cardenal Cisneros, montado a caballo y bendiciendo la ciudad tras su conquista».

Pero hay más espacios de la catedral primada que nos hablan de él: «Además de la capilla mozárabe –prosigue Sánchez Gamero-, la custodia de Enrique de Arfe, encargada por Cisneros,  y la ingente variedad de obras que recoge la exposición, el cardenal dejó una importante huella en otros puntos de la catedral. Entre otras iniciativas, Cisneros amplió la capilla mayor con un nuevo retablo e hizo construir una nueva sala capitular. Su espíritu reformador le llevó igualmente a construir el claustro alto de la catedral, con la intención inicial de reglar la vida de los miembros del cabildo catedralicio, aunque los canónigos rechazaron la idea, y desde entonces este espacio sirve para custodiar el archivo y biblioteca capitulares, donde el cardenal Cisneros gestó dos de sus grandes obras, el Misal Rico y la Biblia Políglota».

Biblia Poliglota y Universidad de Alcalá  

«La Biblia Poliglota Complutense -afirma Sánchez Gamero- es de una de las empresas más emblemáticas del espíritu humanista de Cisneros, con la que pretendió universalizar el mensaje de las sagradas escrituras. La Biblia Políglota Complutense fue la gran hazaña intelectual de Cisneros. Una empresa humanística de gran audacia».

Y a la pregunta de que por qué y en qué medida esta exposición incluía la importancia de Alcalá en la vida de Cisneros, el comisario de la muestra responde: «La época de Cisneros abre en España un periodo de fervor religioso. Al igual que Cisneros impulsa vigorosamente la reforma conventual, fomentando la observancia de las reglas monásticas, este cardenal reformista pone todo su empeño en la creación de la nueva Universidad Complutense de Alcalá de Henares, con sus colegios clericales, donde se experimente una educación exigente y de auténtica religiosidad. La Universidad de Alcalá de Henares fue ideada por Cisneros como universidad humanística y teológica, fragua de teólogos e ilustrados que abran la mirada hacia los nuevos valores humanistas, una teología renovada al contacto directo con las fuentes en sus textos originales. De aquí salieron estudiantes como san Juan de Ávila.

El cardenal fue un genial creador y mecenas de instituciones y obras culturales y científicas, de corte renacentista. La Universidad de Alcalá de Henares es la más excelsa de sus creaciones en este campo. Comenzada el 14 de marzo de 1498, y abiertas sus aulas en 1508, fue el gran empeño de Cisneros y su presencia en la exposición ha estado más que justificada, en cuanto que define el carácter del cardenal, sus ambiciones y anhelos».

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